ANUDAN EL CABO DE UNA CEREZA CON LA LENGUA

24 feb. 2010

SIGUIENDO TUS PISTAS


Me dejaste cartas en los bares,
una moneda gastada en la cabina
de un teléfono público,
palabras arrancadas del Libro de los Vivos
en las bandejas de las panaderías.
De un camión de mudanzas
cae la chispa inasible de tus ojos.
No podré recogerla.
No quisiera retenerla en mi bolso.
En la nieve del parque encontré tu bota
de cuero, con cordones.
Tu boina de lana rodando en la avenida.
Mientras los chicos patinan en la nieve
tu tacto rodea mis dedos en el guante.
Me das de comer en la boca.
No te veo.
Me das de beber.
Soy la planta que busca
tu lluvia imprevisible.
En la tienda dejaste
un pequeño conejo de cerámica,
partido y pegado sin oficio.
Te pensé restaurando
una oreja de seda lastimada.
Una tarde sostendremos el hilo
de un barrilete rebelde,
en Coney Island.
"... We were dumb but you were fun.
How I wonder where you are.
Sailing over Coney Island.
Twinkle, twinkle ...", no hay manera
de que a mi risa la sujete un ancla.
Mis perritos son mis hijos
y me lamen los pies
con tu lengua.
Envuelta en una manta
te mordisqueo los dedos
que no he visto.
Sé que es cuestión de un tiempo
fuera de este tiempo plano.
Que gires la cabeza
para reencontrar mi cara.
Tan lavada.
El mundo hace el sentido
de los caleidoscopios.



En la foto: Agyness Deyn.

12 feb. 2010

LOS FAROS


La penetro mientras me da la espalda,
aunque esté frente a mí.
Espera que aparezcan los faros,
de pie sobra la ruta vacía.
Ha dejado su modesto equipaje
a un costado.
Se travistió de chica de su casa,
con peluca de nylon, faldas inverosímiles
y una camisa blanca, imperdonablemente
bien planchada.

Sus ojos me atraviesan
como si yo fuera de papel.
Penetro a una pasajera
en tránsito.
Ella busca
la irrupción de los faros
en la curva.
La señal de que éste es el lugar
desde donde se puede
empezar de nuevo.
Esa es la historia
que le contó a Manon
la chica que gobierna los faros.

Manon calla, mira,
sueña, ayuda y espera,
ayuda con su espera
al ajuste definitivo de los faros.
Ha creado una doble
que se para en la ruta,
a esperar.
Manon no está completa.
La doble es una muñeca de madera,
con faldas y peluca,
con una cavidad abierta
a la altura del pecho
donde se aloja el corazón
hipnotizado y tembloroso
de Manon.

Quiero ser el faro de Manon
en la tormenta.
Que busque en mí.
Que me deje guiar
su barca.
Se lo suplico,
sin que Manon se mueva.
Manón está mirando a su muñeca.
Si aparecen los faros en la niebla,
correrá de alegría.
Si no aparecen dentro de cierto tiempo
(¿cuánto tiempo es posible esperar los faros?)
la muñeca podrá girar,
recoger su equipaje,
abandonar su puesto de vigía,
regresar a casa.
Es posible, también, en esos casos,
que la muñeca no de señal alguna
excepto un hilo rojo manchando la camisa,
cuya última e intermitente gota
caiga sobre el asfalto.
Convivo con el riesgo del disparo,
la desaparición y la espera
insensata
de Manon.

La penetro mientras dibujo en su pelo
la forma de mi faro.
"Yo seré tu farera", le digo,
"dejarás el asfalto por el mar".
Y el pelo de Manon no huele a sal todavía.
Huele a combustible de automóvil.
A viento que trae y lleva las promesas.
Estoy enamorada de Manon.
Esperaré aprendiendo
el flujo lunar de las mareas,
enviándole señales cada noche
al corazón que se consume y se cansa
en el pecho horadado e inmóvil de su muñeca.





Foto: Cindy Sherman, Untitled Film Still Nº 48, 1979.
Film: Lucía y el sexo, Julio Medem, 2001.

7 feb. 2010

PORQUE SOY SOLO LA NOVIA DE LA NATURALEZA


Porque soy solo la novia de la naturaleza.
No puedo cazar la mariposa.
El pez se escapa por los agujeros cómplices
de la indomesticable red atrapasueños.
La brújula se altera. No está desorientada.
Sobrecargada de orientaciones se desvela.
Mi vagina puede ser un tren,
la aguja del Empire State, un cirio ardiente.
El cuenco del que sorbo mi cosecha de té.
Hoy es un tronco de corteza resuelta.
Mañana es una cuna que se hamaca
a tus pies.
Porque soy Hansel en pollera y tacones,
con una plumita en el sombrero.
Porque soy Gretel rapada y con corbata,
con hambre de comer.
Se bifurca el camino. Se rompe la clepsidra.
El mástil se alza y sostiene la bandera.
La bandera envuelve
el cuello del mástil sin saber
quién y cómo será el próximo himno.
Mi invitación personal a las guerras floridas.

Porque soy solo la novia de la naturaleza.
El agua se derrama en la guardia nocturna.
Mi lengua cambia la inflexión de su voz.
No hay forma de bautizar mi aliento.
No hay forma de cristalizar el flujo
de las mareas.
Mi sexo se deshace en el laberinto.
Hay algo en mí que no sabe qué es.

Porque soy solo la novia de la naturaleza.
No puedo asir el viento.
Pedirle que se calle,
que obedezca y se siente
entre mis sienes.
No puedo amarrar a una correa
el deseo flotante de mi piel.
La flecha,
emplumada y hambrienta,
apuntará,
como el viento,
adonde quiere.





Foto: Tilda Swinton, por Paolo Roversi.
Film: Orlando, Sally Potter, 1992.

3 feb. 2010

PRIMERA RONDA DE CONSULTAS



Hartas de las vaginas televisivas de peluche que nos recuerdan a los Muppets y hacen retroceder espantado nuestro Punto G. Hartas de la soporífera Barbie y su noviecito Ken exasperantemente planchado y al que ciertamente le faltan varios caramelos en el frasco. Hartas de la imbecilidad irreversible a las que nos someten Cosmopolitan y sus hijas bastardas. Hartas de las vedettongas que simulan transgresión pero no se animan al hardcore. Hartas de las que solo se atreven al desnudo "si es una producción cuidada" (cuando lo cuidado es, precisamente, lo que nos duerme el clítoris). Hartas de las que trepan haciendo uso de los recursos femeninos más previsibiles y grotescos.

Hartas, en fin, de la falta de naturalidad, recurrimos a los ojos de Cassandra y Cassandra montó su gabinete de consultas en Babilonia. Responde de espaldas y, cuando no le creen, se baja los lienzos, así, y da por concluida la sesión. Porque está harta, harta de que la tomen por loca desde los tiempos de la antigua Grecia.


Las consultas femeninas, masculinas o así ("uns masculinos, uns femininos, uns assim", dijo el inagotable Caetano) pueden dirigirse directamente a este blog o a morganlefay@live.com.ar. Se promete estricta reserva de identidad y se agradece la invención de un alter ego. Se agradecen las invenciones, sin ir más lejos.

Srta. Rosa China ha sido la primera en requerir los servicios clarividentes de Cassandra con dos tópicos tan meneados como la portentosa verga de Rocco Siffredi. A Rocco le tenemos simpatía y, especialmente, a la madre de Rocco, que está tremendamente orgullosa de su hijo. No es para menos. Y ni nos queremos imaginar al padre, gritando el nefasto"¡hijo de tigre!" con la ñata pegada contra el vidrio de la nursery.

Sin embargo, consideramos que la Edad Siffredi, con su machismo de opereta coronado por tremebundos escupitajos de ocasión, ha quedado atrás (no olvidemos el Mayo Francés y a nuestra querida Judith Butler) y abogamos por la continuidad del porno donde las chicas empuñen no solo la pistola, sino la cámara.

Con ustedes, de espaldas y con los jeans a la cintura (por ahora), nuestra Cassandra.

Srta. Rosa China: ¿Cuál es la importancia de la longitud del falo en la provocación de placer sexual? ¿Si es corto se queda corto y si es largo vemos a Dios?

Cassandra: Oh, aguas del torrente Castalia, bañen mi boca y laven los engaños que pretenden imponerme cual cerrojos. Pesquiso el vuelo de los aves migratorias y las entrañas de un humilde cordero que jamás debió ser sacrificado.

He visto a los atletas olímpicos medir sus papirolas en los bosques de Atenas, cual jugadores de Atlanta en el vestuario. Por los piedras que todo lo han visto en el santuario de Delfos, respóndeme, Rosa China, qué te provoca más placer:

¿la lectura de un haiku o de la Divina Comedia?

¿la escucha del inconcluso Arte de la Fuga que asediaba a Bach o la ininterrumpida inmersión en las 32 sonatas para piano de Beethoven?

¿la contemplación de un mural de David Siqueiros o de un pequeño autoretrato de Frida Khalo?

¿el uso de tus botas de vertiginosa caña alta o de tus zapatitos de delicado taco chupete?

¿el soberbio foulard que ahorcó a Isadora Duncan o el minúsculo pañuelo que seca tus lágrimas?

Asimismo, querida mía, recuerda quién venció a quién en la lucha entre David y Goliath.

¿Comprendes, Rosa China, lo que quiero decirte?


Srta. Rosa China: Intento seducir a mi novio, pero no me sale. He tomado cursos de strip-tease y adquirido disfraces de mucamita, enfermera y colegiala en diversos sex-shops. Y no hay caso.

Cassandra: Oh, por Apolo que pidió mi carne a cambio del don de la profecía. Contemplo el movimiento de las llamas que me dicen: "cursos, no, te lo pido, no". Te cobran matrícula y arancel y egresás cual marioneta y clon patético de la profesora de turno (que con algún rebusque tiene que ganarse el pan). Tamaños disfraces están out. Atiborran el guardarropa del imaginario masculino, por Hécubo y por Príamo y todos mis antecesores en estado hot.

Srta. Rosa China, juega a solas con tu cuerpo, imaginando que eres la mujer pantera que filmó Jacques Tourneur. Y si no te alcanza, haz feliz a los hados y mira a Dita partiéndola en el burlesque, a nuestra suprema (con papas) Dita von Teese.