ANUDAN EL CABO DE UNA CEREZA CON LA LENGUA

18 ago. 2010

LOS CONTINENTES CHORREAN DE LOS MAPAS



Habla Lucrecia H., que también musicaliza cuando escribe,
desde su Salón Japonés.


El mundo se ha encogido,
ya no esconde cuevas sin mi olor
Mi marca de hembra colorea los puntos cardinales
No hay camino sin la estela de mi instinto
Ni tiempo que diluya
el perfume de mis coordenadas
La confusion es lógica y excusa
Has rogado por el alivio del olvido
Pero masticas las letras del desenlace que conoces
Tu cuerpo pulsa la química de mi sangre
Tu piel lleva mi sello
Los continentes chorrean de los mapas
El mar ya no puede alejarme
No te quedan culturas, lenguajes ni credos
Que hablen dogmas más potentes que mi nombre
Hilvané las estrellas
con hilos del agua que generas
Tu deseo sólo sigue mi rastro
Todo huele y sabe a mí.

Gracias, Sis V.


12 ago. 2010

UN MÍNIMO ALFILER


Cierro la puerta con llaves y candado,
busco, empujo y arrastro
un armario contra la puerta.
Lo vi en muchas películas de terror.
Arrojo los señuelos a un cubo de basura.
Dono la ropa usada y regalo los libros
con tus notas al margen.
Todo lo que perteneció a esa época.
Pero tu imagen que vuelve no es un hacha
rompiendo la madera.
No hay una decapitación ni un rostro
que se sacude y deja de moverse
debajo de la almohada.
Esto no puede verse.
Esta trepidación, esta corriente eléctrica.
Tu recuerdo es un áspero animal
al que no atino a ponerle una correa.
Un mínimo alfiler
que perfora y derrumba
la zona anestesiada.


Imagen: Barbara Kruger, Thinking of you, 1999.