ANUDAN EL CABO DE UNA CEREZA CON LA LENGUA

13 jul. 2010

NUESTROS HIJOS


Nuestros hijos serán nuestros hijos.
Lavaremos sus pies, cortaremos su pelo.
Les contaremos cuentos para invocar el sueño.
Apartaremos a las bestias del bosque.
Buscaremos juguetes, escuelas y paraguas.
Combatiremos la fiebre junto a sus camas.
Los llevaremos a conocer el mar.
Abjuraremos de la soga y la sombra del dominio.
O no.
Crecerán respirando nuestra podredumbre.
Sujetos a nuestras tablas de la ley.
Comiendo de la mano del verdugo,
del hábil para el cálculo, del domador de tigres.
Muñecos del ventrílocuo, gallinas ponedoras,
machos reproductores del capital manchado.
O beberán inconscientes una mezcla
que deberán, si pueden, discernir;
será un revuelto de veneno y viento.
¿Qué otras opciones tienen nuestros hijos,
cualquiera sea la forma de sus casas,
si no hubo carta a París,
si París no existe y no puede criarlos?



En la foto: Ellen De Generes y Portia de Rossi. Esposas.

4 comentarios:

  1. "Quién, a su hijo hambriento, en vez de darle un pedazo de pan le da una serpiente?"
    Sospecho, que en esta sociedad putamente puritana, hay unos cuantos dispuestos a entregar a sus hijos, por un poco de "seguridad". Abrazo.

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  2. Ahora pienso que el "hijo pródigo" jamás debió regresar. Regresar es someterse a una "obediencia debida" repugnante. Beso furioso!

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  3. Has puesto esta entrada con la etiqueta "que quede claro" y claro queda que no todos los hijos vienen de Paris.
    Besoss.

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  4. ¿y si todo fuera un sueño?...si nada,ni los hijos fueran ciertos,ni París,ni el amor,nisiquiera la podredumbre en la que vive el mundo...si todo fuese sueño,yo quisiera seguir despierta. A sus pies Babilonia.

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