ANUDAN EL CABO DE UNA CEREZA CON LA LENGUA

15 abr. 2010

NO APARTES DE MÍ ESTE CÁLIZ



No me digas palabras que no sé,
que no entiendo, que no sabré leer.
No me digas palabras que no vi,
que no supe, con las que no sabré
qué hacer. Extraviada.
Dame de beber, en la boca.
Mi boca se abre a la sed que lleva,
que no puede soltar,
tu nombre.
Mis dientes se resisten a ceder
tus letras.
No me des de sufrir, de llorar,
de amputar mis uñas,
hasta flotar como un alga
iridiscente y tristísima en el río.
Dame de dormir, de olvidar,
de serenar el desorden
desesperado y desolado
de mi pelo.

Pero no. No es ésta la manera.
La manera es soltar y dejarse acunar
por mis amantes. Las deidades domésticas
que desatan mis nudos, por instinto.
Me sumerjo en la temperatura de mis perros,
en la textura evasiva de mis gatos,
en las páginas marcadas de mis libros,
en el polvo que soplo de mis botas.
Son del color del agua que invita a naufragar,
son del color del agua que impulsa a descender
para cantar, desde el fondo de mí,
mi aterrador y glorioso desamparo.

No apartes de mí este cáliz.
Lo masticaré mansamente,
empapada, descalza y en enaguas,
hasta hacerlo pedazos.
Esquirlas devoradas por los peces,
magmáticos. No los perseguiré.




Romance & Cigarettes, John Turturro, 2007.
James Gandolfini - Kate Winslet
Kate se deja invadir por Ute Lemper.
Ute canta en la boca de Kate "Little Water Song",
escrita por Nick Cave.

2 comentarios:

  1. Alguno de tus amantes, sabrá acunarte con la calidez de la abuela. Probablemente, te enseñe, pacientemente, las palabras que te cuestan pronunciar. Las que te duelen.
    Estoy seguro que alguno de tus amantes te esperará en el infierno, para dormir y olvidar. Y a los otros, les cortarás el rostro, tal cual hizo Dido con el desagradecido de Enéas. Gracias por el fuego.

    ResponderEliminar
  2. No me digas las palabras que no sé,
    ni nombres esas cosas de tu mundo,
    lo que yo no entiendo y no sabré leer;
    dame tu así de dormir y de olvidar,
    el orden desolado de mi pelo
    y esa carente instancia de mi boca
    con rompientes que resisten a ceder.

    No me des ni de sufrir, ni de llorar,
    que flote como una alga del torrente
    iridiscente y triste por tu río;
    soy del color del agua del naufragio,
    aquel ansia que me impulsa a descender,
    ese soplo que vincula el desterrar
    mi celeste y glorioso desamparo.

    Y no me digas palabras que no vi,
    que yo no supe nunca, y no sabré,
    extraviado y tan iluso por creer
    ese nombre entre tus letras, al andar;
    navego, y hoy me rindo al desvarío,
    pues sin ver tu resplandor anochecer
    me sumerjo ya triste, en ese mar.


    bssssssssssss

    ResponderEliminar

DAME TU LENGUA.