ANUDAN EL CABO DE UNA CEREZA CON LA LENGUA

28 abr. 2010

QUEMAR


Quemé los disfraces que te seducían.
No te seducían los disfraces.
Embebí en alcohol la enfermerita,
la colegiala y la secretaria.
Arrojé el fósforo encendido
contra las que estaban
a tu disposición.
Con los dientes rasgué
el baby doll, ridículo.
Qué baby ni baby.
Qué doll. A mí alentame
en las curvas del roller derby.
Te toco el piano desnuda,
sin tafetas ni moños ortopédicos,
con el pelo recién salido del mar.
Basta una mariposa desmesurada
en la cabeza.
Y en un momento dado
(suena la sirena)
apoyo una pierna sobre el teclado.
Las ruedas del patín rozan un par de notas.
Enlacé tu lengua y la atraje hacia mí,
hasta dejarte vacío de alfabeto.
Se acabaron los roles.
Ahora te quiero ver,
de cuerpo entero.




Música: Lady Gaga - Speechless
Foto: Paolo Roversi

5 comentarios:

  1. It´s so hard. Porque cuando quiere disfraz está tu piel, denuda, cayéndose a pedazos, y cuando te ponés el más radiante disfraz, quiere piel. Al final, siempre es lo mismo. Para qué?

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  2. Ufffffffffff...por qué se borran los comments? Es una desgracia. Pero bue, está segunda versión, es más...divertida? luminosa?

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  3. Verte desnuda y de frente,
    con los pechos soberbios,
    la mirada lejana,privada,
    verte desnuda y de frente;

    sin el disfraz que me empuja,
    con el ardor de un licor,
    sin teclas,sin letras,
    el argumento vacío;

    desnuda y de frente.

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  4. "... sin tafetas ni moños ortopédicos..." Nena, si no hubieras escrito nada más que ésto, tendrías por igual una cama en mi paraíso... ¡Es genial la metáfora! Pero es que el poema todo es un desvestirse, un despojarse de lo engorroso, ridículo y superfluo para quedarnos con el poder de la piel y de todo lo demás que invita. No hacen falta disfraces. El deseo y el sexo nos pone a todos fisonomías de sátiros y mesalinas en las caras. Besitos cubanos.

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  5. Te toco el piano desnuda,
    sin tafetas ni moños ortopédicos,
    con el pelo recién salido del mar.
    Basta una mariposa desmesurada
    en la cabeza.

    Precioso poema, ir al encuentro sin disfraces, a buscar la piel e indagar en sus abismos.
    Un abrazo,
    María

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